Abuso de dulces y deficiencia de vitaminas

24 07 2008

Las vitaminas B1 y B2 participan en la obtención de energía a partir de los hidratos de carbono, por lo que el exceso de dulces aumenta los requerimientos de dichas vitaminas

Revista Consumer.  Fecha de publicación: 17 de marzo de 2008

 Revista Consumer

Los alimentos dulces suponen una tentación para la mayoría de las personas y, en general, su consumo se ve acentuado durante la niñez y la adolescencia. En algunos casos, los progenitores los utilizan a modo de recompensa o premio que ofrecen a sus hijos, convirtiendo a los dulces en alimentos habituales de su dieta. Al llegar a la adolescencia estos hábitos son difíciles de desterrar y, aunque no es necesario eliminar totalmente su presencia de la alimentación, es importante que su consumo esté controlado.

Consecuencias del abuso

Diversos estudios nacionales sobre hábitos alimentarios en niños y adolescentes coinciden en el consumo excesivo de este sector de población de golosinas, bollería industrial y todo tipo de dulces. La influencia de la publicidad, la moda en la comida y en los alimentos y la falta de tiempo, entre otros factores, hace que niños y adolescentes, cada vez con más frecuencia, sustituyan un almuerzo o merienda equilibrados, compuestos por ejemplo por fruta, zumos, derivados lácteos, bocadillos o sándwiches variados, por bollería industrial.

El abuso de dulces tiene consecuencias sobre la salud de la población infantil y juvenil

El gran aporte calórico, su elevada concentración de azúcares y su abundante grasa -buena parte de ella saturada y grasa trans, esta última la más perjudicial para el corazón y las arterias- hacen que el consumo frecuente de bollería industrial, magdalenas, sobaos, cruasanes y similares no sea saludable. Además, cuando se toman estos alimentos en lugar de otros, más sanos y nutritivos, como frutas, bocadillos caseros y yogures, se va reduciendo la variedad de vitaminas, minerales y la fibra en la dieta. El abuso de dulces tiene, irremediablemente, consecuencias sobre la salud de la población infantil y juvenil a corto, medio o largo plazo.

La elevada concentración de azúcares simples que presentan dichos alimentos favorece la aparición de caries, ocasiona problemas de exceso de peso, aumenta el riesgo de desarrollo de diabetes mellitus en la edad adulta y contribuye a reducir la concentración de nutrientes de la dieta, por lo que aumenta la probabilidad de deficiencias nutricionales.

En general, estos alimentos pueden considerarse fuente de calorías vacías ya que apenas aportan otros nutrientes (proteínas, vitaminas, minerales o fibra), salvo hidratos de carbono simples. Además, como consecuencia del abuso de dulces, es frecuente que durante la adolescencia se manifiesten deficiencias de vitaminas B1 (tiamina) y vitamina B2 (riboflavina).

Más B1 y B2

La tiamina y la riboflavina son vitaminas hidrosolubles, es decir, son solubles en agua y forman parte de las vitaminas del grupo B. Ambas desempeñan importantes funciones, entre ellas la de actuar como cofactores de diferentes sistemas enzimáticos relacionados con la obtención de energía a partir de los hidratos de carbono o azúcares. En todos los alimentos dulces abunda un ingrediente común, el azúcar refinado, al igual que en galletas, bollería y pastelería.

Por tanto, tomar con frecuencia y en cantidad abundante este tipo de productos, hace que el organismo necesite un aporte extra de vitamina B1 y B2. Además, durante el proceso de elaboración de los alimentos refinados se elimina la parte del grano del cereal más rica en dichas vitaminas. El refinado también provoca una pérdida de otras vitaminas y minerales además de hacer que un porcentaje importante de la fibra presente de forma natural en el alimento se elimine.

DIETA EQUILIBRADA

 

En algunos casos la deficiencia de vitaminas B1 y B2 se manifiesta con estados de apatía, fatiga y debilidad, entre otros. La vitamina B1 es esencial para las conexiones nerviosas, por lo que un nerviosismo y una irritabilidad injustificada en los niños puede ser signo de deficiencia de dicha vitamina. La carencia de vitamina B2 en la dieta puede provocar trastornos oculares como fotofobia (dolor ocular producido por la exposición a la luz), además de llagas en la boca y enrojecimiento de los labios o de la piel.

Llevar a cabo una alimentación sana y equilibrada resulta suficiente para obtener las cantidades necesarias de tiamina y riboflavina. Son alimentos ricos en estas vitaminas la levadura de cerveza, los vegetales de hoja verde, el germen de trigo, los frutos secos y las legumbres, así como los cereales integrales o enriquecidos. En la carne de cerdo y las vísceras abunda la tiamina y en los lácteos la riboflavina.

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