Desayuno y rendimiento

3 12 2008

Los jóvenes que desayunan mal rinden menos

Sólo un tercio de los chicos de 12 a 17 años se alimenta bien por la mañana

CARMEN GIRONA – Madrid – 11/11/2008

www.elpais.com

 

Son 7 de cada 10 adolescentes los que toman un desayuno insuficiente, y la calidad de esa alimentación está directamente relacionada con la nota media del curso, aunque dicha relación no es proporcional cuando se analizan las diferentes asignaturas. Éstas son algunas de las ideas que se desprenden de un estudio coordinado por María Victorina Aguilar Vilas, directora del departamento de Nutrición, Bromatología y Toxicología de la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid. En la calidad de la alimentación de primera hora influyen, además, otros factores, como el estado nutricional del joven y la situación económica, cultural y social de la familia.

 

Para evaluar la calidad de la primera comida del día el grupo madrileño clasificó los desayunos en “completo” (cubre el 25% de las necesidades diarias de energía e incluye alimentos de cuatro grupos: lácteos, cereales, frutas y aceites), de “buena calidad” (contiene los cuatro grupos pero no llega al 25% del aporte energético), de “mejorable calidad” (alimentos de tres grupos), de “insuficiente calidad” (sólo de dos), y de “mala calidad” (no se desayuna). Para evaluar el rendimiento se usó la nota media final del curso y la de seis asignaturas obligatorias relacionadas con la comprensión, la memoria y la actividad física.

 

En el estudio, publicado en el número de julio y agosto de la revista Nutrición Hospitalaria, han

participado 467 escolares de 12 a 17 años del curso 2003-2004. Los datos revelan que el 3,65% no desayuna; otro 3,65% toma un desayuno de insuficiente calidad; el 68,29% toma uno de calidad mejorable; el 29,7%, un desayuno de buena calidad, y sólo el 4,88%, un desayuno completo. El trabajo también revela que las chicas desayunan peor que los chicos: el 3,33% de las de 12 a 14 años y el 8,33% de las de 15 a 17 van al colegio sin haber tomado nada. Asimismo, sólo el 4,17% de las chicas mayores toman un desayuno completo, frente al 18,18% de los chicos.

 

Respecto a la nota media, los datos reflejan que cuanto más completo es el desayuno, mejores notas (6,18 para los que desayunan mal y 7,17 para los que toman un desayuno completo). Por asignaturas, a mayor calidad del desayuno, mejores notas en las asignaturas que precisan mayor concentración. La mayor diferencia se encuentra en Física y Química (un 2 para los que toman un desayuno de mala calidad y un 7 para los que toman uno completo), así como en Matemáticas y Ciencias Sociales. No ocurre lo mismo en Biología y Lengua, en las que las calificaciones no se correlacionan con la calidad del desayuno y, además, son ligeramente superiores en los estudiantes que toman un desayuno deficitario. Una situación paradójica ocurre en Educación Física, en la que a peor calidad, mejor nota (7,40 frente a 8,33).

 

“El factor nutricional es muy importante, pero obviamente no se puede aislar de otros, como el

económico, el nivel cultural de la familia, las creencias religiosas, el estado nutricional general del niño, etcétera. Por tanto, es un poco difícil establecer estas diferencias. Nosotros hemos valorado todos los macronutrientes, proteínas, hidratos de carbono y grasas, y los micronutrientes más importantes, como hierro, calcio, sodio, vitaminas C y del grupo B. Pero hay muchos más que pueden estar relacionados con la función cognitiva, como el yodo”, dice María Victoria Aguilar. La investigadora resalta la importancia de un desayuno completo antes de salir de casa para rendir tanto física como mentalmente y, cuando no es posible, la conveniencia de compensarlo a media mañana. “Lo ideal es que entre el desayuno y la media mañana se consuma el 30% de la ingesta total de calorías diarias. Así, un adolescente con una actividad física normal puede necesitar unas 2.000 kilocalorías, y con ingerir unas 500 en el desayuno sería suficiente. Esto equivale a un vaso de leche con una ración de cereales de 30 a 40 gramos (la mayoría de cereales están tratados y llevan grasa) y un zumo de dos naranjas. En lugar de los cereales se puede tomar una tostada con un poco de mantequilla y mermelada”, añade.

 

Además de interferir en la función cognitiva, un desayuno incompleto o el ayuno prolongado puede causar problemas metabólicos, bajadas de presión arterial, hipoglucemias, apatía, fatiga y obligar a comer más de la cuenta al mediodía, lo que sobrecarga la actividad de otros órganos como el páncreas. La conclusión final es que hay que idear fórmulas para que los jóvenes hagan un desayuno completo en casa, y una de ellas es diversificar los alimentos que se toman.

© Diario EL PAÍS S.L. – © Prisacom S.A.

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