Un tercio de los niños asturianos tiene sobrepeso y 1 de cada 5 es obeso

19 10 2008

Expertos alertan sobre la gravedad de un problema médico creciente, en el que la prevención resulta vital y ante el que los planes de salud naufragan

 

Oviedo, Pablo GALLEGO .  La Nueva España

El aumento de la obesidad infantil se está convirtiendo en un asunto preocupante para quienes, desde la Universidad o la atención médica, tienen que enfrentarse cada día tanto a buscar una solución eficaz al problema como a diseñar medidas capaces de frenar su crecimiento.

Venancio Martínez es pediatra en el Centro de Salud de El Llano, en Gijón. Pero además es Secretario del Comité Nacional de Nutrición Pediátrica. «España es un país medio en cuanto a obesidad en adultos, pero junto a Malta y Grecia somos líderes indiscutibles en obesidad infantil», asegura. Y puntualiza aún más; «De hecho, casi uno de cada tres niños asturianos tiene un peso por encima del normal, y casi uno de cada cinco es obeso». A nivel nacional, las conclusiones del estudio «enKid» apuntan a que, en conjunto, el 26,3 por ciento de los niños y adolescentes españoles tiene exceso de peso.

Las cifras hacen saltar la alarma entre los especialistas, no sólo porque el número de menores afectados sea mayor, sino porque la proporción parece aumentar más rápidamente que en otros países. Para el pediatra, dos preocupantes datos dan la medida de la importancia del problema. «En primer lugar, a causa de la obesidad los niños nacidos ahora tendrán por primera vez una esperanza de vida menor que la de sus padres, y en consecuencia la atención médica de la obesidad y de sus complicaciones va a poner en importante riesgo en pocos años el sistema de prestaciones sanitarias».

El abordaje del problema es complicado. ¿Es una cuestión nutricional? ¿O sólo es consecuencia de unos malos hábitos en el día a día de los menores? Independientemente, los expertos critican la pasividad y falta de compromiso con que, desde los organismos competentes, se ha afrontado el asunto.

«Las campañas institucionales han sido tímidas y muchas veces orientadas de forma arbitraria» denuncia Martínez, «por lo que incluso algunos proyectos ambiciosos no han tenido los resultados deseados, a la vez que los recursos se consumen en intervenciones ineficaces o inapropiadas para lograr alcanzar a los niños con mayor riesgo».

De la misma opinión es Ángeles M. Patterson, catedrática de Fisiología de la Universidad de Oviedo. Como ella misma señala, ya en el año 2005 desde el Ministerio de Sanidad y Consumo se lanzó la Estrategia NAOS -Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad- con la que se pretendía invertir la tendencia creciente de la prevalencia de obesidad, especialmente la infantil, y combatir sus repercusiones sobre la salud.

«En esta estrategia están implicados distintos estamentos: las escuelas, la industria alimentaria, los servicios sanitarios, las familias, los medios de comunicación, la restauración o la publicidad», explica, pero a continuación llama la atención sobre el hecho de que, en Asturias «esta estrategia no se ha desarrollado adecuadamente».

Los expertos aseguran que la obesidad depende de factores genéticos y ambientales, lo cual implica que, ante una herencia de obesidad, la atención y el esfuerzo para evitarla deberían incrementarse. Pilar Gómez Enterría, médico especialista en Endocrinología, es jefa de la sección de Nutrición del Hospital Central de Asturias. En su servicio continúan la atención que, al cumplir los 12 años, deja de proporcionar el pediatra. Como causas de la obesidad, baraja dos: «Fundamentalmente la disminución de la actividad física, ya que más del 60 por ciento de los niños españoles ven más de dos horas de televisión al día, y los cambios en la dieta, con un consumo elevado de alimentos con alto contenido en grasa saturada y en azúcares (comidas preparadas, golosinas, bebidas refrescantes azucaradas) y escaso de verduras y frutas». Además Enterría destaca en los adolescentes «el consumo de alcohol, que cada vez es más precoz y va en aumento».

Con todos estos factores, y como se encarga de recordar Venancio Martínez, «no podemos aspirar a favorecer hábitos saludables o modificar prácticas erróneas sin apuntar a la familia, que debe saber que los problemas asociados al exceso de peso son múltiples. Además de una disminución en la autoestima, presentan con mucha mayor frecuencia niveles de colesterol elevados, diabetes tipo II, hipertensión o alteraciones respiratorias».

«Curar» la obesidad parece difícil, pero impedir su desarrollo mediante una intervención precoz y constante a lo largo de la infancia es posible. Las medidas preventivas, por tanto, deberían iniciarse en los primeros años, cuando es más fácil obtener de la familia el apoyo necesario y cuando empiezan a implantarse en las conductas del niño los hábitos de vida relacionados con la ingesta de alimentos y el ejercicio físico, aunque aún persiste la imagen del niño gordito como feliz y bien alimentado. Y a pesar de la probada importancia de las actividades deportivas en el combate y la prevención de la obesidad, las horas que durante la jornada escolar se dedican al ejercicio físico no hacen más que descender.

«Para que haya prevención tiene que haber estrategias a corto, pero sobre todo a largo plazo en las que se involucren la familia, los colegios, las autoridades sanitarias y la industria de la alimentación, para promover una alimentación saludable», exige Enterría. Entre las medidas, tanto el apartado académico -Patterson- como el clínico -Enterría- parecen estar plenamente de acuerdo: aumentar el consumo de verdura y fruta, eliminar o disminuir el de comidas con exceso de calorías y pocos nutrientes (como bebidas refrescantes azucaradas o las temibles «chuches»), estructurar horarios de comidas reglados sin saltarse ninguna -con especial atención a un desayuno correcto y equilibrado-, una buena información en el etiquetado nutricional y enseñar a interpretarlo, control de calidad de los comedores escolares y la promoción del ejercicio físico.

Martínez añade un factor más: la lactancia materna como factor preventivo de muchos problemas de salud.

Sólo Malta y Grecia presentan niveles de obesidad infantil similares a los de España.

Infancia y Adolescencia

El estudio «enKid» señala que el 26,3 por ciento de los jóvenes entre 2 y 24 años presentan obesidad o sobrepeso.

Sistema de Salud

La atención médica de la obesidad y sus complicaciones puede poner en riesgo en pocos años el sistema de prestaciones sanitarias.

Intervención del Estado

La Estrategia NAOS busca revertir la tendencia de aumento de la obesidad, aunque aún sin resultados.

Buen comer y deporte

Esta combinación unida a la prevención parece ser la estrategia más adecuada.

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