Costa y cambio climático

27 04 2008

Todas las zonas llanas de la costa asturiana se inundarán por la subida del nivel del mar

«He conocido la Asturias del frío, el verde y la humedad; no quiero que me la cambien»

ÍÑIGO LOSADA CATEDRÁTICO DE INGENIERÍA OCEANOGRÁFICA DE LA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
Santander, Rafael SARRALDE. 
 

 

La Nueva España. 4-2-2007

Esta entrevista se realizó en la Escuela de Caminos de Santander el pasado jueves, un día antes de que se hiciera público el esperado estudio de Naciones Unidas sobre el calentamiento del planeta. «Será un informe demoledor», anticipa el entrevistado, el asturiano Íñigo Losada, catedrático de Ingeniería Oceanográfica de la Universidad de Cantabria. Maneja información privilegiada: ha sido uno de los tres mil sabios que han participado en el informe. Su labor consistió en evaluar los impactos en la costa española, con el horizonte de 2050, de un clima marítimo que se adivina mucho más agresivo. Su grupo ha estudiado para cada zona marítima las tendencias del nivel del mar, de la marea o del oleaje.

Y sus anuncios para Asturias no son precisamente promesa de felicidad: habrá temporales cada vez más fuertes, mayor velocidad del viento, subidas del oleaje, aumento del nivel del mar (unos 20 centímetros), aceleración de la subida de las temperaturas (unos dos grados) y pérdidas de muchas playas urbanas, entre ellas la querida San Lorenzo de Gijón.
imagen de flickcr bajo licencia creative commons
Losada es asturiano, aunque nació hace 44 años en Bilbao por una bilbainada: su padre, reputado matemático, eligió esa ciudad para vivir porque era un devoto del Athletic. Palabras mayores para quienes profesan esa religión. Pero toda su familia es de Luarca y su esposa, de Oviedo. Sus tres hijos, de 13, 11 y 3 años, han nacido en Santander, la ciudad en la que ha cubierto toda su trayectoria académica, a excepción de un período de doctorado en Delaware, Estados Unidos.
-Empecemos por el estudio: ¿La subida del nivel del mar será más o menos homogénea?
-No, no. Hay zonas, como Huelva, donde el nivel del mar está bajando ahora mismo. Nosotros damos valores medios representativos. Después hay que ir, una por una, a la playa de San Lorenzo en Gijón o a la del Sardinero en Santander porque cada arenal funciona de forma diferente. Unas playas están encajadas, otras son playas abiertas. Unas tienen capacidad de retroceder. Otras, como San Lorenzo, no tienen ninguna capacidad de retroceder.
-¿Sabía que sus predicciones sobre San Lorenzo han conmocionado a los gijoneses?
-Ah, ¿sí? No tendría por qué. Si estamos diciendo que el nivel del mar puede subir veinte centímetros y que va a haber más temporales y olas más grandes, ¿dónde nos ponemos en San Lorenzo en pleamar?
-¿El problema es extensible a todas las playas urbanas?
-A casi todas. Ese problema, por ejemplo, no lo tiene el Sardinero, que dispone de 200 metros de playa. Pero las playas que ahora sufren erosión o que han sido ocupadas por las infraestructuras urbanas no tienen remedio: o las regeneras o las defiendes. No hay más alternativas. Como decía mi madre, es del género tonto. Si tú tienes tu playa en la bañera y le das al grifo, la playa no tiene ninguna capacidad de reacción. Entonces, ¿se quejaron mucho los gijoneses?
-Hombre, arriesgarse a perder la playa es una faena.
-No hay que tomarse nuestros estudios a la tremenda. Hay que huir de posiciones radicales. Nosotros ofrecemos evidencias de que algo está pasando pero las decisiones para salvar los muebles las deben tomar los políticos.
-¿Cómo afectará el cambio climático al litoral asturiano?
-Asturias se va a ver afectada por la sobreelevación del nivel del mar, por el aumento de los vientos (sobre todo en el Occidente) y por el aumento de la intensidad del oleaje. Las olas van a ser mayores y la duración de los temporales, también.
-Consecuencias.
-Muchas. Las dos primeras playas de Luarca desaparecerán a no ser que se regeneren. Y si cambia el oleaje y el nivel del mar, cambiará la configuración de los estuarios de Navia, Nalón, Ribadesella o Villaviciosa. Con la sobreelevación del nivel del mar, algunas zonas que ahora están descubiertas pasarán a estar cubiertas. En las zonas naturales la capacidad de adaptación a los cambios es mayor. Pero las zonas con infraestructuras son mucho más vulnerables.
-¿Cuáles son los puntos más sensibles?
-Todas las zonas bajas. Todas las rías. Todas las zonas que tengan acantilados blandos. Y todas las zonas con infraestructuras construidas. Si en Asturias aumenta veinte centímetros el nivel del agua, todas las zonas llanas quedarán inundadas.
-¿Y qué zonas se verán menos afectadas?
-Las zonas de acantilados de caliza. La zona de Llanes (salvo la playa en sí) o la de Cabo Peñas o Lastres se verán poco afectadas. Piense también en la playa de Torimbia. No se verá afectada si cambia la dirección del oleaje porque esa playa está acorazada.
-Déme un consejo: ¿compro o no compro casa en el litoral?
-No me pregunte eso porque la última vez que un compañero mío declaró que él no compraría una casa en Murcia nos llamó el delegado del Gobierno para pedirnos explicaciones. Además, el litoral asturiano es tan cambiante que un fenómeno en una zona no se reproduce a cinco kilómetros. Lo que hay que hacer es vivir una vida tranquila pero teniendo en cuenta que existe un fenómeno que puede ser relevante. Por otra parte, muchas decisiones no dependen de usted: imagine que compra una casa en la zona de Rodiles y que ahora se decide hacer un puerto, que cortará el transporte de sedimentos. Y usted, que tenía una playa de 200 metros, se quedará con 25.
-Luego el impacto de la intervención en el litoral es tremendo.
-En la costa, nuestra capacidad de intervención es mucho más traumática que cualquier otro aspecto del cambio climático. La costa es una zona sumamente frágil porque, siendo un sistema natural, la presión que ejercemos sobre ella es enorme. El puerto de Gijón gira la playa mucho más rápido que lo que pueda hacer el cambio climático. En cuanto acabe el dique del puerto, las olas que entren en San Lorenzo tendrán otra dirección.
-Al Gore dice que el cambio climático es peor que el terrorismo internacional. ¿Exagera?
-El terrorismo internacional tiene escala de actuación limitada. Afecta localmente a algunos países y tiene efectos inmediatos. El cambio climático tiene mayor dimensión, una escala global. Afecta a la humanidad y los efectos son a un plazo mayor.
-¿Cómo es posible que, pese al consenso científico sobre el fenómeno, mucha gente no se crea lo del cambio global?
-Hay un problema: se lleva mucho tiempo hablando de cambio climático pero nuestra capacidad para demostrar la existencia del fenómeno y relacionarlo con la acción del hombre no tenía la credibilidad científica necesaria. Sin embargo, cada vez aumenta más la fiabilidad de las mediciones y cada vez se hace una mejor investigación. Hemos pasado por una época de cierta esquizofrenia porque el mundo científico ha hecho anuncios apocalípticos, lo cual descalifica a cualquiera que sea incapaz de poner datos sobre la mesa, pero ahora las evidencias medidas están ahí.
-Pero aun así, en internet llueven los mensajes contra la existencia del cambio climático.
-Lo que yo diría es que existe un consenso general sobre el cambio climático y sus efectos, y quizá donde no existe tal consenso es sobre el efecto que el hombre ha tenido sobre ese cambio.
-¿Cuál es el nivel de toma de conciencia ante el problema?
-En los tres últimos años el aumento del nivel de toma de conciencia está siendo exponencial. ¿Por qué? Porque los científicos tienen cada vez más credibilidad y porque los medios han hecho una causa de este tema, como con el tabaco.
-¿Cuál es la analogía?
-Si hace veinte años nos dicen que los fumadores y las empresas tabaqueras iban a ser perseguidos, nos hubiéramos partido de risa. Pero la presión que se ha ejercido ha sido tan grande que ahora un fumador está marcado. Con el cambio climático ocurre igual: la presión es cada vez mayor y eso se traduce en una concienciación muy grande.-Pero ¿no es una concienciación de fin de semana?
-Sí, pero también hace diez años muchos no creían en la correlación entre el tabaco y el cáncer de pulmón.
-¿Qué relación tiene este extraño invierno con el cambio climático?
-No hay evidencias de una relación directa. El cambio climático sólo puede analizarse a largo plazo. Lo que experimentamos ahora es un asunto meteorológico. Es muy arriesgado llamar cambio climático a todo aquello que no tenga una serie de observaciones suficientemente larga.
-Desde que hay registros, seis de los siete años más cálidos han ocurrido desde 2001.
-Evidentemente, algo está cambiando pero no sé decirle si eso es cambio climático. Lo mismo puedo decirle de mi trabajo: hemos comprobado una mayor intensidad en los oleajes. ¿Eso es debido al cambio climático o porque toca? No lo sé.
-Es usted muy prudente.
-Que un científico empiece a hablar como Nostradamus automáticamente lo descalifica.
-¿Y hay mucho Nostradamus suelto en los laboratorios?
-Sí. Hace unos días me llamaron de la televisión autonómica de Valencia para comentarme que un señor había dicho que el nivel del mar iba a subir 25 metros y que qué opinaba. Con 25 metros de más estaríamos todos muertos.

-¿Hay consenso sobre la irreversibilidad del fenómeno?
-Todo está condicionado por el aumento de la temperatura del océano. Eso afecta al clima. Aunque ahora cesemos las emisiones de CO2 a la atmósfera, la temperatura del agua se seguirá calentando porque el mar tiene muchísima inercia. Los escépticos dicen que si en 250.000 años hemos visto 21 cambios abruptos del clima, ¿por qué no va a haber ahora uno nuevo? La contrarréplica es que nunca ha habido tanto C02 en la atmósfera como ahora.
-Y reducir las emisiones no resuelve el problema.
-Mitiga pero no resuelve el problema.
-¿Los «tsunamis» o el desastre del «Katrina» tienen que ver con el cambio climático?
-Vuelvo a lo mismo. No sé si el incremento de los desastres naturales es porque toca o por el efecto del cambio climático.
-¿El cambio climático implica una nueva concepción del mundo?
-Se avecina un gran cambio cultural. En España podemos tener un cambio muy traumático desde un punto de vista socioeconómico porque afectará al turismo. Y el peso del turismo en nuestra cultura es enorme. Los andaluces tienen una forma de ser ligada a su clima. Pero resulta que ellos tendrán un clima mucho más extremo y Asturias se convertirá en Marbella. Y a lo mejor, dentro de 50 años, para salir a tomar un vino en Ribadesella hay que esperar a las siete de la tarde por culpa del calor.
-Esto beneficiará económicamente a Asturias a corto plazo.
-Los cambios pueden afectar para bien o para mal. Yo he conocido la Asturias del verde, de la humedad y del frío. No quiero que me la cambien. Si llueve menos, y aumenta la temperatura unos tres grados, hay escenarios para pensar que Luarca pueda convertirse en Marbella. Y yo no quiero que Luarca sea Marbella.
-Saldría más en el «Tomate».
-No me interesa.
-¿Y los políticos no se ponen las pilas?
-Hay una serie de hitos que muestran que algunos se han puesto las pilas, como la construcción de la Oficina Española de Cambio Climático. Ahora hay un plan nacional de adaptación que busca la generación de escenarios regionales y que se preocupa por los recursos hídricos y la costa.
-Da la sensación de que todos trampean para saltarse a la torera el Protocolo de Kioto.
-Ya. Si uno es político y tiene que pensar con el horizonte de una legislatura, atiende antes al alcalde o al concejal de turno que al cambio climático. Lo penoso es que tenga que haber presión global para que la gente reaccione. De hecho, ya hay algunas oficinas autonómicas de cambio climático.
-¿Cómo combate el cambio climático como ciudadano?
-Yo, poco. Soy un recién llegado al mundo del cambio climático. Hasta que nos encargaron un estudio sobre los impactos en la costa no estaba nada preocupado por el fenómeno. Como ciudadanos nos hemos comprometido con Kioto y ahora emitimos más que antes del protocolo. El 60% de las emisiones procede de los coches. En nuestra mano está usar más el transporte público pero yo ni lo intento: vivo a 12 kilómetros de aquí y no me queda más remedio que usar el coche. Es muy difícil luchar a título individual contra el cambio climático. La mejor forma de lucha para mí es conceder esta entrevista. Predicar con lo que hay y exigir a los que gobiernan que tomen medidas.
-¿De qué forma ha alterado su conciencia el cambio climático en estos últimos años?
-Ahora siento una mayor preocupación por el futuro del planeta, sobre todo pensando en mis hijos. Hemos afectado tantísimo a la costa que lo que observamos por efecto del cambio climático no es que sea ridículo pero no es tan relevante como nuestras intervenciones. Haberme introducido en este tema me ha llevado a conocer expertos de distintos campos y todos hemos llegado a la conclusión de que hay un problema y de que hay que hacer algo. Mi enorme concienciación del problema tiene fundamento: manejo información que la gente no tiene.
-¿Habla con sus hijos de cambio climático?
-Con los dos mayores, de 13 y 11 años, sí. Sus preocupaciones son ahora otras, pero forman parte de una generación que será superconsciente del cambio climático.
-¿Heredarán un planeta distinto?
-Está claro. En 2050 tendrán 60 años y leerán en el periódico que la temperatura es dos grados más alta, que han desaparecido muchas especies que pescaba su padre, que aquella playa a la que iban de niños ya no está…
-Oiga, ¿con qué cara les decimos a los chinos que contaminen menos si ese camino ya lo hemos hecho antes?
-Totalmente de acuerdo. Si yo fuera chino diría: «Haber dejado usted de emitir antes porque ahora me toca crecer a mí». Habrá que negociar con ellos y utilizar otros valores como moneda de cambio.
-Dice su colega el biólogo Ricardo Anadon que muchos de los que negaban el cambio climático se apuntan ahora al reparto de fondos para investigarlo.
-Ricardo sabe tan bien como yo que entre los científicos hay quinquis y chorizos como en cualquier otra profesión. Una prueba de ello es el «Prestige». Gente que no ha sabido publicar un artículo en «Science» o «Nature» escribió un artículo (firmado por 50 tíos) criticando no sé qué. Yo pensaba: «Mejor se ponían ustedes a trabajar como hicimos muchos científicos que llegamos a hacer guardias el Día de Reyes para hacer la predicción de las manchas».
-¿Lo del chapapote está superado?
-Al menos en Cantabria y Asturias. A nivel científico, estamos mucho mejor que antes del «Prestige». La crisis sirvió para mejorar el sistema científico. Antes no teníamos sistemas de predicción para dar corrientes en ningún punto de la costa. Ahora ya disponemos de ellos.
-Así que también trabajó en la crisis del «Prestige».
-Sí, sí. Nosotros estuvimos pringadísimos.
 

 

 

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25 07 2008
Gonzalo

Hola.

Soy Gonzalo.
Les vengo a pedir ayuda para poder difundir lo mas posible mi reflexión sobre el calentamiento global.
Hasta hace poco la dejaba en blogs que trataran sobre el tema o que estuviesen relacionados al medio ambiente.
Ahora cree mi propio blog donde por ahora solo he publicado mi reflexión.
Denle un vistazo a mi blog y si les interesa y les gusta, por favor les pido que me ayuden.
No se muy bien como se maneja esto de los blogs.

Aca esta mi dirección de blog:

http://elgranretodelsiglo.blogspot.com/

desde ya muchas gracias.

Un gran saludo.

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