«El planeta está fuera de control»

7 01 2008

 «Los que expresan dudas sobre el cambio climático están mal informados o tienen otra finalidad»

RICARDO ANADÓN CATEDRÁTICO DE ECOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO; MIEMBRO DEL GRUPO DE EVALUACIÓN SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO AUSPICIADO POR LA ONU

Oviedo, Rafael SARRALDE   LA NUEVA ESPAÑA   14-1-2007

Ésta no es una entrevista para todos los públicos: los optimistas impenitentes pueden asomarse a otra página porque aquí, Ricardo Anadón, nos lo pone crudo y amenaza con arruinarnos una plácida jornada de domingo. Sin rodeos: el catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo habla de un futuro muy negro para el planeta. Anadón fue el único científico asturiano que participó en el último «Informe del Grupo de Evaluación sobre Cambio Climático», en el que intervienen más de 2.500 expertos reclutados por Naciones Unidas.  
-¿Cuál fue su aportación al panel del cambio climático?

-Revisé la parte de impacto en los medios marinos. Lo más relevante es que en las costas de España se ha detectado un incremento de la temperatura del agua del mar, que más o menos andaría sobre medio grado por década.

-¿También en el Cantábrico?

-Fuera de la plataforma, sí. Dentro, las tasas de incremento son de 0,2 o 0,3 grados. Eso se ha traducido en la aparición de especies de aguas más cálidas. Pero eso se detecta en toda la costa europea. Incluso hay especies que han empezado a ser pescadas fuera de su rango de distribución.

-Los científicos han sustituido al apóstol del Apocalipsis.

-No, porque el Apocalipsis se inspira en creencias, y el cambio climático está basado en datos, en una información contrastada, en sistemas de ecuaciones que predicen lo que ocurrió antes y lo que ocurre ahora. Además, nadie dice que se vaya a acabar el mundo, sino que se va a transformar.

-¿A peor?

-A algo distinto. De lo que no caben dudas es de que el cambio lo originamos los humanos y de que nos va a afectar, posiblemente, de una manera terrible.

-Según Al Gore, no hay muchos científicos que discutan el calentamiento, pero la mayoría de los artículos que se divulgan en prensa o en internet expresa dudas sobre el fenómeno.

-Hay que leer lo que dicen el panel intergubernamental de la ONU, los foros internacionales o los economistas. La gente que expresa dudas, o no está informada o tiene una finalidad.

-¿Qué finalidad?

-Por ejemplo, la de hacerle el juego a las grandes corporaciones. Hay que tener en cuenta que las previsiones son cada vez más contundentes. Lo que se presupone es que los costes, no sólo ambientales, serán muy graves. Una subida de un metro o de metro y medio del agua del mar, algo que se considera bastante probable, afectaría a dos mil millones de personas.Cualquier catástrofe humanitaria actual es una bagatela en comparación con lo que puede pasar. De hecho, ya hay una diáspora relacionada con el cambio climático: sequías, falta de alimentos, crisis agrícolas…

¿El desastre es irreversible?

-Es irreversible a escala razonable de tiempo, o sea, de pocas generaciones humanas. Cada vez hay más gente que piensa que el sistema está fuera de control.

-¿Usted es uno de ellos?

-Hay razones para pensar que sí. Me temo que hemos modificado tanto el planeta que el sistema seguirá su propia dinámica.

-¿Qué alternativas hay para reducir las emisiones de CO2?

-Cambiar el sistema energético, pero no es fácil. Sí hay, en cambio, alternativas para minimizar las emisiones: que los humanos nos sintamos felices consumiendo menos, aunque eso afecte a la economía. Y otra posibilidad es ajustar los sistemas de producción a otro tipo de necesidades. Un catedrático de Sevilla sugería hace poco que las centrales termoeléctricas, que usan petróleo, carbón o gas, sean más pequeñas y se sitúen más cerca de las zonas de consumo, de tal forma que la energía calorífica sobrante se use para otros fines, como la calefacción o el refrigerador.

-Eso afectaría a Asturias.

-Claro, porque querría decir que las centrales térmicas no deberían hacerse en Asturias para transportar energía a Cataluña o Valencia. Las de aquí tendrían que ser más pequeñas para cubrir las necesidades de la región.

-¿Está de acuerdo con Bruselas en la necesidad de rehabilitar la energía nuclear?

-La energía nuclear deja unos residuos con los que no se sabe qué hacer. Tampoco es una cosa muy maravillosa, aunque es un paliativo del cambio climático.

-¿Alguien reconocerá el planeta a finales de siglo?

-Difícilmente. Los modelos climáticos predicen que el norte de Europa, a finales de este siglo, puede tener diez grados más de media en invierno. Y España puede estar sobre los siete grados de más

-¿Asturias es un terreno más vulnerable al cambio del clima?

-Es ligeramente menos vulnerable desde un punto de vista térmico porque la costa atempera el incremento. Los modelos que yo tengo sugieren un aumento de entre 4 y 6 grados en verano.

-¿Asturias se convertiría entonces en Andalucía?

-Podría ser una especie de Andalucía, aunque en invierno calentaría un poco menos. Los modelos predicen un calentamiento invernal muy fuerte en el norte europeo, y estival en el Sur.

-¿Perderíamos el verde?

-Asturias sería menos verde porque, al margen del incremento de la temperatura, en primavera, verano e invierno lloverá menos.

-¿Cuánto?

-Hasta un 30% menos.

-Con las inundaciones que se avecinan por el aumento del nivel del mar, ¿me aconseja comprar casa cerca del litoral?

-Yo nunca permitiría que se construyeran casas que estuvieran fuera de los límites razonables de influencia de la subida del nivel del agua del mar.

-¿A qué obedece el tiempo tan suave de estos días?

-Siempre ha habido años más fríos y otros más cálidos. Lo que ocurre es que llevamos muchos años seguidos con temperaturas muy altas. Seis de los siete años más cálidos ocurren desde 2001. Esto tiene una clarísima relación con el cambio climático. Un discípulo mío en Noruega me dice que las estaciones de esquí están cerradas en enero. No hace frío suficiente para que nieve y además llueve menos. El cambio es notorio.

-¿La gente se hace cargo de la situación?

-Cada vez más.

-¿En qué nivel de toma de conciencia nos encontramos?

-En el reconocimiento de que el cambio climático es un hecho. Hace diez años algunos colegas me decían que todo esto era una patraña. Venían a decirme que en el fondo ésta era una forma de sacar dinero para nuestros proyectos.

-Alguno aún lo dice.

-Nadie se atreve a decir eso. Y gente que lo decía, ahora pide proyectos sobre cambio climático porque se impone la realidad.

-Los países pobres dejan de serlo a costa de desestabilizar el clima del planeta. ¿Con qué cara les decimos que tienen que reducir el consumo energético?

-Es un tema complicado porque en los índices de bienestar humano de la ONU se valoran la sanidad, la enseñanza, el acceso a la cultura, funciones, todas ellas, saturantes de consumo energético. Lo que tenemos que decir a estos países es que también son responsables de los cambios futuros y que tienen que tomar medidas porque se verán afectados.

-Hay científicos que advierten de que el Protocolo de Kioto no sirve de nada.

-Kioto no es suficiente. Es necesario un «post-Kioto» que implique una importante reducción de las emisiones

-Se ha dicho que Kioto perjudica a Asturias.

-Es una tontería regionalizar el problema. Decir que nosotros emitimos más por habitante es ridículo. El problema es quién consume la energía que se produce. Éste es un problema de gasto energético del país, se produzca donde se produzca.

-¿Hay que reforzar el papel del Estado?

-Es que ésta es una cuestión del Estado, que es el firmante de Kioto. Deberíamos sentar en una mesa a todas las regiones y hacer las cuentas sin trampas.

-¿Quién trampea?

-El que consume mucha energía pero no la genera. ¿Por ejemplo? Cataluña o Valencia, que deberían dotarse de sistemas de producción adecuados.

-Los economistas han entrado a saco en un asunto hasta ahora en manos de científicos y ecologistas. ¿Qué quiere decir?

-Es que no les queda otro remedio. El «Informe Stern» fue encargado por el Gobierno de Tony Blair. También tenemos el papel de Al Gore (ex vicepresidente de Estados Unidos). Para mucha gente, los científicos hacemos cosas esotéricas. Investigamos en nuestras cosas pero no somos buenos transmisores de la información. La labor de convencimiento de la opinión pública debe recaer en los políticos.

-¿Cómo combate el cambio climático como ciudadano? 

 -Vivo en La Fresneda. Suelo usar transporte público y cuando estoy en Oviedo procuro ir andando a los sitios. Reconozco que mi familia no ha tomado todavía una decisión importante: aislar térmicamente nuestra casa para evitar pérdidas energéticas. 

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