Por una sonrisa

30 12 2007

El profesor Fernando Alberca propone en un libro las claves para que los hijos sean felices. Lograrlo, dice, «es posible y depende en buena medida de los padres»

LETICIA ÁLVAREZ/GIJÓN.  El Comercio.  Sociedad y Cultura.  22-01-2007

 

Los niños no son felices en su infancia, tampoco en la edad escolar y aún lo son menos en la adolescencia». Con este rotundo mensaje, el profesor Fernando Alberca, pedagogo y filósofo, no pretende desmoronar la idea de que la juventud es un divino tesoro, pero advierte de sus riesgos y de que una educación mal entendida puede llevar al caos personal de un niño.

En su último libro, ‘Cuatro claves para que tu hijo sea feliz’, de ediciones Almuzara, propone eso, cuatro pautas para obtener lo que define como «el estado de satisfacción que uno experimenta por lo que hace, piensa, dice o siente al ir mejorando como persona». Eso es para el autor la felicidad.

Es, deja claro desde las primeras páginas del libro, mucho más que una cuestión de suerte o de dinero y añade: «Debemos convencernos de que con independencia de cómo nos haya ido a nosotros particularmente la felicidad de nuestros hijos está, en buena medida, en nuestras manos, en nuestro acierto como padres y en enseñarles cómo lograr cuatro hábitos principales que harán contundentemente más probable su felicidad».

La primera de las claves del profesor Alberca es «enseñarle a disfrutar con lo extraordinario escondido en la ordinario».En este primer capítulo, el consejo está claro: en las cosas pequeñas están las grandes alegrías. El autor lo explica: «Se trata de enseñar a nuestros hijos a satisfacerse con las cosas extraordinarias a las que seguro tendrán acceso y no son fruto de la suerte o de una circunstancia improbable. Cuando una persona no encuentra la satisfacción en lo que tiene busca otras oportunidades y se aleja sin darse cuenta de la posibilidad real de satisfacción». Y como ejemplo aconseja dar importancia y aprovechar con ilusión y familiarmente los santos, los cumpleaños el día de Reyes Magos y otros frecuentes acontecimientos.

La segunda clave es igual de sencilla: «Todo tiene consecuencias y él debe saberlo». Fernando Alberca se muestra convencido de que «creerse el centro del universo en torno al cual han de girar no sólo sus padres, sino tras ellos todos los demás, es una de las fuentes inagotables de infelicidad de nuestros tiempos. Para evitarlo es preciso que aprenda que todo lo que hace, dice, siente, ve, oye, huele, toca y piensa tiene consecuencias en ellos. Les empeora, o les mejora… No hay más alternativa».

Enseñarle a superar los obstáculos de la vida es la tercera de las claves para obtener la anhelada felicidad. Para ello han de conocerse y saber de sus limitaciones, deben esforzarse y así, mediante la dedicación, sentirse vencedores y fuertes. Se trata de un ejercicio de superación continuo.

La cuarta de las claves es una de las más importantes: «Enseñarle a querer de verdad». Con hechos, detalles, seguridad, con esfuerzo, con días peores y mejores, con empeño… Desinteresadamente. El ejemplo que se les puede dar en casa es fundamental para que los niños hagan lo propio, señala Alberca.Garantiza el experto en libros de autoayuda que «la magia y profundidad de estas claves se comprende más tarde, con la madurez y que su poder transformador del interior y la percepción exterior de nuestro hijos es conmovedor y revolucionario.  

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