Los dones de los cuentos

6 12 2007

Paco Abril

  Todas las noches, antes de disponerse a dormir, miles de bocas infantiles, en diferentes lenguas, solicitan que se les relate un cuento, como si fuera el pasaporte imprescindible para adentrarse en el país de los sueños. Nadie escucha con mayor interés que un niño o una niña que está oyendo un cuento que le fascina. Podemos asegurar que lo hace con los cinco sentidos. ¿Por qué los cuentos tienen ese enorme y misterioso poder de atracción? ¿Por qué los niños y las niñas reclaman cuentos como si les fuera la vida en ello? ¿Qué les dan esas ficciones que tanto les atraen?

Los cuentos, las ficciones para los más pequeños, son una necesidad vital. Se dirigen al oído emocional de los niños. Ese oído está muy desarrollado en la infancia, me atrevería a decir que es su oído más fino.

Pero no sólo los niños, todos los seres humanos estamos necesitados de ficciones. Eugene O`Neill afirmó que “el ser humano no puede vivir en plena posesión de la verdad completa de su situación vital… Todo mortal necesita defenderse mediante ficciones”.Es evidente que los buenos relatos nos cautivan, nos entretienen, nos distraen, nos llevan por derroteros insólitos, imprevistos. Y esto es porque las historias como explica el gran psicólogo Jerome Bruner, operan en dos mundos, el primero es el paisaje de la acción. En ese paisaje vemos a don Quijote arremetiendo contra unos molinos de viento en los que él ha visto gigantes, vemos a Alicia caer por un agujero hasta el País de las Maravillas, vemos a Ulises vencer con su astucia al cíclope Polifemo. Todo ello es fascinante, pero aún hay más. A la vez, e inseparable  de ese paisaje de la acción, se nos muestra otro paisaje que nos atrae poderosamente, es el paisaje de la conciencia, “donde se representan los pensamientos, los sentimientos y los secretos de los protagonistas de las historias”.Pero volvamos a esa isla olvidada que es la infancia. Observando a los habitantes de esa isla, comprobamos que cuando se les cuentan cuentos a las niñas y a los niños se les ofrecen diversos dones que responden a sus necesidades más perentorias. 

1. Don del afecto.

El primero de ellos es el don del afecto. Cuando un padre o una madre le cuenta un cuento a un niño, le dicen, sin decírselo con palabras: «Te cuento este cuento porque te considero, porque te valoro, porque te tengo en cuenta, es decir, porque te quiero».La vitamina A del afecto nos permite crecer por dentro, por donde no se ve, pero se nota. Ya decía Goethe que «sentirse amado da más fuerza que sentirse fuerte».En ese íntimo acto de contar, le prestan atención atenta, cosa muy importante en estos tiempos en los que tanto prolifera la impostura de la atención desatenta.(Anécdota de la niña que pide un cuento que sea largo)

2. Don del acercamiento a la realidad

Los cuentos no sólo satisfacen necesidades afectivas, sino que propician también el deseo de saber, de explorar. Y así entramos en otro don que voy a denominar don del acercamiento a la realidad o del círculo cuadrado. Son muchas las personas que opinan que los cuentos son mentiras. Sin embargo, los cuentos llevan a la verdad a través del laberinto de la imaginación. Ayudan a los niños a comprender el mundo y a comprenderse a sí mismos. Algo no puede ser mentira y verdad a la vez. Un círculo no puede ser cuadrado, es cierto. No puede serlo excepto en los cuentos. Porque los cuentos, aunque estén construidos con los materiales de las mentiras, tienen el poder de acercarnos a la verdad de la realidad y a la verdad de nosotros mismos. Ése es el círculo cuadrado de los cuentos.

3. Don de la fuga

Pero, si bien los buenos cuentos permiten que los niños y niñas se acerquen a la cruda realidad del mundo, a la vez, les permiten liberarse de la tensión que les produce esa misma realidad. Les permiten fugarse de ella, alejarse de la opresión de lo cotidiano, de las normas, las imposiciones, los avisos, las recomendaciones y las recriminaciones. Y ése es otro de sus dones, que voy a llamar don de la fuga en honor a la poeta Emily Dickinson, que en versos memorables escribió: «¡Siempre que escucho la palabra Fuga/ se me acelera el pulso,     crezco en expectación,/ en vocación de vuelo». Un inmejorable texto para ilustrar este don de la fuga es el de Andrea, una niña de siete años, al hablar de su monstruo interior, un monstruo que estaba hecho con lo que menos le gustaba de sí misma, y cuyo nombre era el mismo que el suyo, pero con las letras cambiadas. Andrea escribió: «Denara tiene unas pequeñas alas con las que vuela a otro mundo cuando su madre le pide que recoja su habitación». Proporcionarnos alas, permitirnos viajar a mundos desconocidos y, a la vez, escaparnos de lo que nos oprime y angustia es, en resumen, lo que nos proporciona ese don de la fuga.  

 

 4. Don del consuelo

Otro don, emparentado con el anterior, lo he denominado el don del consuelo. Consolar es aliviar la pena o aflicción de alguien. Y los cuentos producen este efecto consolador. Una narradora quechua afirmaba que los cuentos se contaban para dormir el miedo y Rudyard Kipling llegó a decir que «las palabras son la droga más poderosa usada por la humanidad».En algunos hospitales de Suiza contratan narradores para aliviar  el sufrimiento y la angustia de los pacientes a través del relato de cuentos. 

5. Don de la palabra

Los seres humanos somos criaturas ávidas de palabras. Los cuentos están construidos con ellas, por eso nos proporcionan también el don de la palabra. Las palabras de los cuentos no son ruidos carentes de significado, al contrario, son palabras significativas que tienen sentido. El lenguaje se transforma en ellos, sobre todo para los niños y las niñas, en un masaje aliviador, aunque pasen miedo al escucharlos. Para conseguir ese extraordinario logro que es el habla, precisamos vivir inmersos en una sociedad de hablantes. Sólo si oímos hablar aprendemos a hacerlo. El ambiente lingüístico es fundamental para aprender a hablar. Y un inmejorable y rico ambiente lingüístico es el que se les regala a los niños y niñas al contarles cuentos. 

6. Don de la identificación

Y vayamos a otro don, y ya son seis, lo denominaré don de la identificación. Los niños y las niñas se ven reflejados en los cuentos, como si estuvieran viéndose en un espejo. Ven, en ese espejo, cómo otros están pasando por vicisitudes semejantes a las suyas y se identifican con ellos. Esos personajes y las situaciones por las que pasan les dan claves para entender lo que ellos mismos sienten.El poeta Ángel González plasmó esa identificación en un poema memorable:Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,/ Y una voz cariñosa le susurró al oído: -¿Por qué lloras, si todo/ en ese libro es de mentira?/ Y el respondió:/ -Lo sé; Pero lo que yo siento es de verdad.La razón por la que muchos niños y niñas piden que se les repita una y otra noche el mismo cuento puede ser, precisamente, que encuentran en ese relato identificación con sus personajes, explicación a lo que no entienden y alivio a sus temores. Por eso comparto la teoría del final feliz de Gustavo Martín Garzo. Los cuentos para la infancia tienen que acabar bien, no dejar un gusto amargo de desesperanza. «El final feliz —afirma Garzo— no comporta sólo una opción moral, sino algo que es más importante, una opción amorosa». Lo que nos lleva otra vez al don del afecto. Pero ojo, el final feliz no es sinónimo de ñoñería ni de hurtar a los niños la dureza de situaciones con las que no van a tener más remedio que enfrentarse. En los cuentos de final feliz que defiendo, los niños podrán bajar a los infiernos, pero les quedará abierto un resquicio por el que podrán escapar de ellos. 

7. Don del deseo lector

 Si a los niños y niñas les ofrecemos cuentos que les fascinen, desearán, cuando aprendan a leer, seguir leyendo solos, porque estarán seguros de que en los libros hallarán todo tipo de historias apasionantes. Los niños y niñas a los que se les leen cuentos que respondan a sus vivencias, a sus intereses, querrán leerlos ellos después, porque esas lecturas les han demostrado con creces que merece la pena poseer la extraordinaria llave de la lectura para acceder a esos mundos abiertos a todos los mundos que son los libros. Éste es el don del deseo lector, el séptimo. Mi hijo, al que su madre y yo le hemos leído cuentos todos los días desde que nació, nos dijo recién cumplidos los tres años: “Quiero saber a leer.”(Mafalda. Mi mamá me mima. La felicito señorita, pero podría enseñarnos cosas más interesantes). 

8. Don del conocimiento 

Y paso a enunciar el penúltimo don, y con éste son ocho. Lo he llamado el don del conocimiento. Los cuentos no sólo dan explicaciones vitales a los niños, también les suscitan todo tipo de preguntas. Las preguntas son la génesis del conocimiento, son algo así como el motor de la conducta exploratoria.En la estupenda película Shereck, el asno le pregunta al ogro: “¿Y cómo sabes tú eso? A lo que Shereck responde: “Lo aprendí en un cuento”.(Perfil de una bruja. ¿En que curso se imparte la asignatura bruja? 

9. Don de la atención

Los niños y niñas que escuchan un relato que les engancha, escuchan con los cinco sentidos. Hay que verlos oír con los ojos, con la boca, con todo el cuerpo. Su atención se agudiza al oír un cuento. Su escucha es atentísima. Y aquí, volvemos a los sentimientos. Señala José Antonio Marina que: «Es fácil ver que la lengua relaciona la atención con la afectividad. Cuando algo atrae mi atención aparece dotado de un valor, pues son sus méritos y prendas los que despiertan mi interés». Aprovecho esta referencia para llamar la atención sobre las consecuencias de no saber prestar atención. Vuelvo a Marina: «Muchos niños con problemas de aprendizaje, así como los marginados culturales que no pueden aprender, sufren las consecuencias de no haber sido convenientemente adiestrados en sus hogares para prestar atención».El don de la atención, imprescindible tanto para disfrutar como para aprender, es otro de los dones que se le proporciona a los niños y niñas que se les cuentan cuentos. 

10. Don de la imaginación.

El noveno y último don que he descubierto hasta el momento es el don de la imaginación. Uno de los más grandes psicólogos de toda la historia de la psicología, el ruso Lev Semenovich Vigotsky (nacido en 1896 y fallecido en 1934), escribió un libro que se tradujo al español con el título La imaginación y el arte en la infancia (Akal, 2003). En menos de cien páginas nos habla del decisivo papel que la imaginación ha jugado y juega en la vida de los seres humanos. La imaginación no sólo no es la loca de la casa, como tantas veces se ha dicho, sino que es una capacidad sin la cual la humanidad no habría podido salir del estado animal, ya que, como escribió Vigotsky: «Todo lo que nos rodea y ha sido creado por la mano del hombre, todo el mundo de la cultura, a diferencia del mundo de la naturaleza, todo ello es producto de la imaginación y de la creación humana basada en la imaginación». Y los cuentos son uno de los más sofisticados productos de la imaginación humana.           

Paco Abril

  Paco Abril es escritor, contador de cuentos y crítico de literatura infantil. Ha dado conferencias y contado cuentos en los más diversos lugares de España, y en París, Casablanca, Lisboa, México y Nueva York. En 1979 le concedieron el Primer Premio Nacional a la Mejor Labor Crítica de Literatura Infantil. En la actualidad dirige dos suplementos infantiles semanales: La Oreja Verde, para el diario asturiano La Nueva España, y La isla del faro, para el diario Faro de Vigo. Es autor, entre otros libros infantiles, de La niña de la nube, ¿Soís vosotros los Reyes Magos? La pregunta del cuco, Resdán, El espejo de los monstruos y Colores que se aman. Es director de Programas Educativos en la Fundación de Cultura de Gijón, desde donde diseña y organiza exposiciones de cuentos que están girando por todo el territorio español.    

 

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: