«El sistema sanitario genera demanda y propicia una sociedad enferma»

31 05 2007

«El pediatra tiene una función educativa muy importante dentro de las familias que están sin desarrollar»

Venancio Martínez Suárez Presidente de
la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León

Venancio Martínez Suárez (Navia, 1961) comenzó estudiando Biología, pero en su trayectoria profesional acabó imponiéndose la genética paterna, heredada de Jesús Martínez Fernández, un emblemático médico del noroccidente asturiano. Doctor en Medicina con una investigación que le reportó un premio extraordinario, es uno de esos médicos humanistas que ya se topa con serios problemas para encontrar acomodo a los muchos libros que posee. Ha investigado y escrito sobre aspectos de la obra de Gaspar Casal, Alejandro Sela, Pedro Penzol y el Padre Feijoo. Ejerce la pediatría en el centro de salud de El Llano (Gijón) y está vinculado como nefrólogo infantil al Hospital Central de Asturias. Autor de más de 60 publicaciones en revistas pediátricas españolas y extranjeras, preside la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León.
-Usted es médico y biólogo. ¿Disciplinas complementarias?
-Son el complemento ideal para el ejercicio de la medicina. Que el médico mantenga una inquietud investigadora, una vocación de naturalista, es muy importante para realizar mejor su trabajo y dar a la asistencia una visión globalizadora que es muy necesaria ahora que la medicina está tan fragmentada, tan subespecializada. A veces se pierde incluso la referencia del paciente como persona. -Quizá la incorporación de la tecnología a la medicina está siendo algo así como los árboles que impiden ver el bosque.


-El trabajo médico está, desde luego, excesivamente deslizado hacia lo tecnológico y excesivamente burocratizado.
-¿Demasiado tiempo manejando papeles y programas de ordenador?
-Sí, lo que supone muy poca rentabilidad en cuanto a la mejora de la calidad de vida de las personas a las que atendemos.
-¿Es un problema inherente a la práctica médica o un efecto secundario del sistema sanitario público? -Es un problema del sistema público a nivel mundial. Y de un sistema público como el nuestro, que se limita a responder a la demanda, que genera demanda artificialmente y que -aunque pueda no gustar que se diga- está propiciando en parte una sociedad enferma. El exceso de demanda es lo que impone el exceso de burocratización.
-¿A qué se refiere con que el sistema genera demanda?
-Por ejemplo, en la práctica pediátrica existe el llamado «Programa del niño sano». Es, en cierta medida, el estandarte de la pediatría en la atención primaria del sistema público. Ese programa establece que un niño que nace sin ningún problema de salud y vive en una familia normal sea atendido por el pediatra en el primer año de vida entre nueve y once veces. Insisto: aunque no tenga ningún problema de salud.
-¿Consecuencia?
-Va a ser un niño marcado para depender del sistema y una familia marcada para depender del sistema.
-¿Y ese programa se cumple?
-Tiene una cobertura muy amplia y un cumplimiento amplísimo. En Asturias, prácticamente del cien por cien. Hay que repensarlo urgentemente.
-Algunos padres dan la impresión de vivir con su hijo en los servicios de urgencias de los hospitales.
-Eso está en relación con esa visión del sistema sanitario como elemento patógeno. Las urgencias sanitarias están desbordadas fundamentalmente a costa de pacientes que no deberían ser atendidos en los servicios de urgencias.
-¿Se refiere a las urgencias hospitalarias?
-Y a las de atención primaria. La mayor parte de los pacientes que se atienden en las urgencias de los centros de salud y de los hospitales son pacientes dependientes del sistema a los que no se educó y que acuden al sistema sanitario para todo. El sistema sanitario se ha convertido en un artículo de consumo más en una sociedad disparatadamente consumista.
-¿Tiene la sensación de que los padres intentan compensar la falta de atención a los hijos -por razones de trabajo o por lo que sea- con una asistencia sanitaria excesiva?
-Eso es absolutamente incuestionable. Nuestro modelo social da lugar a una necesidad de ingresos que fuerza el que los dos padres trabajen y pasen más horas fuera de casa. Para mantener esa economía familiar hay que sacrificar la educación de los hijos. Está estudiado que ese déficit de vida familiar conlleva en ocasiones compensaciones perniciosas para la educación del niño.
-¿Y ahí puede intervenir el pediatra?
-En ese tipo de situaciones, el pediatra tiene una función muy importante que está sin desarrollar: orientar a los padres en cómo realizar esa compensación, porque muchas veces acompañar y educar a los hijos no es una cuestión de cantidad de tiempo, sino de calidad. Hay que orientar a los padres sobre el modo de suplir esa carencia de tiempo en la vida familiar.
-¿Están percibiendo los pediatras los efectos en los niños de las desestructuraciones familiares, de las rupturas de parejas y matrimonios?
-Se notan, y cada vez más.
-¿Qué ven en las consultas?
-Esa pérdida de referencia por parte del niño origina problemas de interrelación dentro de la propia familia, en el colegio, con la sociedadÉ Nadie duda que la desestructuración de la familia, la falta de uno de los padres, la desatención en la educación causa a los niños problemas mentales, a veces, y problemas de comportamiento, casi siempre.
-¿Y cómo se manifiestan esos efectos en la adolescencia y en las etapas posteriores?
-Lo que está claro es que, cuando las cosas se hacen mal desde el principio, las consecuencias se notan en toda la infancia y toda la adolescencia. Nadie puede pensar que un niño con problemas en su vida social o propenso a la delincuencia no fue antes problemático en el colegio o en su casa.
-Tarde del sábado. Chicos y chicas de 12 o 13 años beben como cosacos, tal vez consumen algún tipo de droga y manifiestan actitudes cuanto menos chocantes. ¿Diagnóstico?
-Hay un diagnóstico social, un diagnóstico familiar y un diagnóstico individual. Es la manifestación de una sociedad que no va bien, de una familia que ha hecho las cosas mal y de un adolescente que lleva mucho tiempo teniendo problemas que no han sido adecuadamente atendidos.
-¿Omisión del pediatra?
-Entre otros. El pediatra tiene una responsabilidad fundamental en todas estas cosas: conoce al niño desde que nace y conoce la familia por dentro. Por lo tanto, tiene la obligación de estar pendiente y preocupado del desarrollo del niño. Los pediatras deberíamos tener una sensibilidad mucho mayor para identificar desde el principio este tipo de problemas.
-Violencia en la escuela: ¿problema real o problema exagerado?
-Pienso que el problema existe, pero que está absolutamente sobredimensionado. Y esto es criticable, porque hay niños a los que se marca por problemas superables. Hay que diferenciar lo que puede ser un problema de acoso escolar o de integración del niño de lo que es el aprendizaje, el roce con los compañeros. Una pelea no puede considerarse un problema de acoso escolar. Es positivo que se llame la atención sobre el problema, pero sin penalizar lo que no pasa de ser un conflicto irrelevante.
-Usted es médico y está casado con una médica. ¿Cómo ve la gestión del sistema sanitario público?
-La sanidad pública tiene un problema de financiación a medio plazo muy importante. Esto lo explica una ley del mercado que es básica: si ofreces un producto de calidad a un precio subjetivamente barato, el consumo tiende al infinito. La solución puede ser disminuir la calidad de los servicios o cambiar la percepción subjetiva de las personas de que esto no cuesta nada y cae del cielo. Los gestores están haciéndose los distraídos y no acaban de sacar del mercado electoral la cuestión de la sanidad. Lo mismo que ocurre con la educación, urge sacarlos de esa dinámica.
-Pero eso cuesta votos.
-Se impondrá por la fuerza de los hechos. La demanda sigue creciendo y, desde la transferencia, el dinero no viene de fuera. Hay que impulsar dos elementos que están por desarrollar: la educación y la medicina preventiva.
-Desde su óptica de médico y biólogo, ¿cómo ve el futuro de las nuevas terapias, particularmente de las celulares?
-En determinadas patologías son una esperanza y está a la vista la curación de algunas enfermedades. También es cierto que generan problemas éticos, de financiación, de investigación… Creo que se están haciendo cosas importantes, y otras que van desenfocadas y se basan en criterios equivocados.
-¿Potenciaría la conservación de células de cordón umbilical?
-Hay muchos más recursos para investigar con células madre embrionarias que con células somáticas o de cordón umbilical. Sin embargo, estas últimas están avanzando de forma mucho más rápida y tengo la esperanza de que con ellas se alcancen resultados equiparables a los conseguidos con células embrionarias, y sin ninguna objeción ética.
-¿Influyó la infancia naviega en su vocación de naturalista?
-Me crié en Navia y pasé mucho tiempo en el campo, en el monte y en el río. Vuelvo a Navia siempre que puedo. Tengo dos grandes aficiones: hablar con mis amigos y navegar por el río. Defiendo un perfil de médico que mantenga el interés por conocer el origen de la enfermedad y explicar sus consecuencias. O sea, que mantenga el espíritu de naturalista.
-Sus vecinos atestiguan que pasea por Navia atendiendo niños.
-Voy muchas veces con el fonendo. Me encanta atender a la gente en su casa, en su entorno.
-En un artículo recientemente publicado en
LA NUEVA ESPAÑA, criticaba la evolución del occidente de Asturias posterior al ingreso en
la UE.
-Al campo del occidente de Asturias se le puso una losa encima con la entrada en
la UE. El nivel de vida es suficientemente alto como para que el respeto al paisaje y la naturaleza se pongan en primer plano. A las empresas agrícolas y a las familias que durante generaciones han vivido del campo debería permitírseles competir en condiciones de igualdad. Y así podrían generar competencia, diversificación de los productos finales y eficiencia.
-Y lo que ocurre realmente es que…
-Que
la UE, que desde sus sistemas de propaganda se postula como paradigma de la libertad, es un ámbito cerrado e intervenido en su economía, un sistema más de mercadeo que de mercado.
-¿Reivindica una vuelta al pasado, una suerte de Arcadia feliz?
-No, pero es evidente que el modelo propuesto hace veinte años ha fracasado.

Oviedo, P. Á.  
LA NUEVA ESPAÑA  18-2-2007

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