Consumer Eroski, enero de 2008
Uno de los motores de la inmigración, junto con la mejora de la situación económica, es el logro de más oportunidades de futuro para los hijos. En la legislación española se indica expresamente el derecho y la obligación de los niños y jóvenes, sea cual sea su origen, a integrarse en el sistema escolar hasta cumplir los 16 años. Los padres inmigrantes no tienen más que inscribir a sus hijos en el colegio público más cercano.






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