¿Un derecho, una meta o un simple sueño?
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Revista Consumer. Diciembre de 2.001 |
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“Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad” preguntaba el estribillo de una popular canción de los primeros años 70. Es en esta época cuando comienza a hablarse de la felicidad como meta que da sentido a la vida. No se baraja tanto la querencia y el derecho del ser humano a la felicidad como premio a un denodado empeño o a las buenas obras realizadas, sino como la casi obligatoriedad de ser feliz de vivir en un estado placentero permanente. No vamos a reflexionar aquí sobre cuestiones conceptuales elevadas, de índole filosófica o ética. Partamos, simplemente, de un principio: tenemos derecho a ser felices y el deber, como personas inteligentes, sensibles y sociables que somos, de encaminar nuestra vida por un camino que nos depare más satisfacciones que disgustos.






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